Estaban frente a frente de nuevo, el se acercó lentamente, ella permaneció inmóvil la tomo de la barbilla y suavemente la acomodó hacia su mirada. -Mientras yo esté aquí nada te faltará- .Ella se precipitó hacia el, lo abrazó y comenzó a llorar en su pecho que se sentía cálido, fuerte y protector.-tengo miedo de que me falles, tengo miedo de fallarte- esas palabras rondaban su mente sin embargo no podía pronunciarlas.
A veces la desconfianza mata al amor, que mejor que tener planteadas tus prioridades, tus ideales y no escuchar a nadie, solo tu debes saber que es lo correcto. Si no les agrada, la puerta está muy ancha.
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